Investigan molécula de cannabis para combatir pérdida de la memoria durante el envejecimiento

Adultos mayores con Alzheimer podrían ser beneficiados

El suministro de beta-cariofileno, una molécula no adictiva extraída de la marihuana, podría servir para disminuir los efectos negativos del envejecimiento en las capacidades cognitivas de las personas.
 
Así lo sugieren los avances de una investigación de la maestra Paulina Chávez Hurtado, estudiante del doctorado en Ciencias Biomédicas, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG.
 
En la investigación utilizó ratones de laboratorio, como BALB/c (ratón albino), una de las especies que tiene 80 por ciento de sus genes parecidos a los de los seres humanos. De ahí que sea un modelo animal ideal para estudiar los efectos que tiene el beta-cariofileno.
 
Los ratones fueron divididos en grupos de 30: al primero durante dos meses, de manera diaria,  se le inyectó galactosa (molécula que se obtiene de la leche y que causa envejecimiento artificial en lo ratones, mas no en los humanos).
 
A un segundo grupo se le suministró por 60 días también galactosa, además de beta-cariofileno de manera diaria; durante el último mes por vía oral.
 
Durante una semana los ratones de los dos grupos fueron entrenados para encontrar una plataforma en una pequeña alberca. 72 horas después les fue realizada una prueba, la cual consistía en quitar la plataforma para medir su memoria y qué tanto recordaban dónde estaba ubicada.
 
Los ratones que habían consumido beta-cariofileno y galactosa buscaron la plataforma durante 60 por ciento del tiempo total de la prueba (que fue de 60 segundos), y a los que sólo se les suministró el segundo componente tardaron de 35 a 40 por ciento del tiempo total.
 
Esto significa que el primer grupo recuerda mejor dónde estaba situada la plataforma en comparación con el segundo grupo, que pasó menos tiempo buscándola.
 
Al día siguiente los ratones fueron sometidos a un entrenamiento intensivo para que aprendieran a ubicar una nueva posición de la plataforma, y 72 horas después les fue realizada una nueva prueba sin plataforma, para medir si recordaban la nueva posición o si sólo recordaban la primera posición.
 
El grupo al cual se suministró galactosa y beta-cariofileno fue capaz de reaprender una nueva posición, y los ratones a los que se les suministró sólo galactosa se quedaron buscando la plataforma en la posición previa. Esto sugiere que dicha molécula les ayudó en su capacidad de adquirir, después del proceso de envejecimiento, nuevos conocimientos.
 
Otra fase de la investigación abarcará el análisis del cerebro de los ratones para comprobar si se presenta inflamación, muerte neuronal y estrés oxidativo (desequilibrio en las células debido a un aumento en los radicales libres o una disminución en los antioxidantes).
 
 En tres o cuatro meses se tendrán procesadas las muestras, calculó Chávez Hurtado.
 
En otra etapa se realizará otro experimento en el que se dejará envejecer a un grupo de 30 ratones de manera natural, hasta los 18 meses.
 
 Posteriormente, se les suministrará beta–cariofileno para hacerles las mismas evaluaciones; de manera que puede verificarse si ocurre lo mismo con ratones envejecidos de manera acelerada y con animales que envejecen de manera natural.
 
La molécula beta-cariofileno fue aislada por un laboratorio suizo, y caracterizada de manera físico químico–enzimática; investigadores y estudiantes las utilizan para hacer evaluaciones en animales.
 
La investigación está enfocada en encontrar las aplicaciones de beta-cariofileno, la dosis exacta que se tiene que administrar y el esquema de tratamiento, de manera que pueda aplicarse al ser humano, y durante el envejecimiento haya menor pérdida de memoria y mayor capacidad de aprendizaje.
 
La investigadora no descarta que las personas que padecen Alzheimer puedan verse beneficiadas con esta molécula, aunque es muy probable que sean otras las dosis y el tiempo de administración.
 
 
ATENTAMENTE
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jalisco, 14 de mayo de 2018

 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Fernanda Velázquez